Autoestima: ¿Nuestra gran aliada?

La autoestima es la imagen que cada persona tiene de sí misma.

Ser consciente del nivel de autoestima que se tiene en cada momento es una clave que puede ayudarte a desenvolverte en el mundo: relaciones personales, familiares, sociales, de pareja, laborales y en cualquier dominio en el que te relaciones con los demás.

Si en este momento te diera un espejo para que te miraras a los ojos

  • ¿Cuál sería el primer pensamiento que te vendría a la cabeza?
  • ¿Lo podrías calificar como positivo o negativo?
  • Del uno al diez, ¿Cómo cuantificarías tu nivel de autoestima en este preciso momento?

Tener un nivel de autoestima alto significa moverte con sensaciones de fuerza, seguridad, confianza, competencia, resolución, iniciativa, entre otras muchas, que son las que te mueven e impulsan a vivir ciertas experiencias. Las emociones serán de alegría, tranquilidad y paz.

Sin embargo, con una autoestima débil o baja, nos movemos en un mundo lleno de miedos, desconfianza, inseguridad, recelo, en el que pueden aparecer la ira y/o la rabia.

Cada persona puede definir qué tipo de emociones desea para su vida siempre y cuando ¡ atención ! tome conciencia de qué emoción siente y cuándo la siente.

¿ Qué es lo que desencadena esa emoción ( agente externo ) y por qué se reacciona así ?

Con las respuestas a estas preguntas podemos llegar a conclusiones muy reveladoras del por qué conseguimos, o no, aquello que siempre estamos deseando: la felicidad.

A esto se le llama ir hacia dentro”, a observar e indagar sobre aquello que siento y ponerlo en palabras. Sacarlo a nivel consciente. Al escucharnos decir lo que sentimos, o simplemente a través de la escritura, el interior sale al exterior y puede soltarse, observarse para ir sanando, poco a poco, lo que ya no es nuestro.

Pero ¿ Qué o quién determina nuestro nivel de autoestima ? Lo que percibimos a través de nuestros sentidos es información que nuestro cerebro registra y analiza en función de experiencias anteriores y/o programas que hemos recibido en nuestra infancia. Juicios, prejuicios y pensamientos que no son nuestros pero que los hemos hecho parte de nosotros conformando nuestra personalidad.

Reconoce, en este momento, alguna frase que te repetían cuando eras niña, niño y que sabes que no es verdad. Por ejemplo: “Los niños no lloran “.

¿ Cuál es tu frase ?

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